Peña Bética Twitter Betis

LLEGÓ EL FRIO

Opinión creada por ✍️ ALFONSO @BetisAmerica

“…Betis, mucho Betis, en este mundo lo que más quiero…”

Justo en ese momento, en el que acaba el himno, en el que todo el Estadio de La Cartuja empieza a gritar y a aporrear todo lo posible —asientos, tambores, vallas y carteles publicitarios—, yo apago la radio, el coche y cierro la puerta, contribuyendo a ese alboroto a mi manera, suelto un:

—¡Vamos Betis!—

Cruzo el aparcamiento hacia el pabellón, apretando el paso, y no por miedo, pues es de día y en esta zona de la ciudad no suelen tener lugar crímenes de ningún tipo. La razón del paso rápido es la temperatura bajo cero y las nevadas que nos azotan desde hace ya más de una semana, además de no querer perderme el inicio de los partidos, claro esta. Es el primer partido de la temporada de baloncesto de una de mis pequeñas y no me lo quiero perder, y “alamismavé” quiero sentarme y poder conectar vía móvil con el partido en La Cartuja. De esta manera vi el encuentro ante el Barcelona. Sentado en las gradas de un pabellón de colegio y mirando la pantalla de mi móvil. Quedaron atrás los años de rojadirecta y ahora hay de todo con solo pulsar un botón.
Creo que todos los béticos hemos visto partidos así más de una vez; qué os voy a contar. Aquí la diferencia es la temperatura y la hora: son las once y media de la mañana y el árbitro pita el inicio del partido.

El encuentro se desarrolló de una de las maneras que creo que todos habíamos barajado: el Barça llega un par de veces y te hace un par de goles. Nada nuevo; sabíamos que era posible cuando te enfrentas a un equipo de estrellas de este calibre. Ni siquiera nuestro gol tempranero nos sirvió de escudo. No solo tienen la calidad, sino también la fortuna de su parte; creo que el cuarto gol, de rebote, dice bastante, aunque no es el único golpe de suerte que tienen.

Lo más destacable por nuestra parte es que nunca bajamos los brazos. Luchamos hasta el final y nos quedamos bastante cerca, teniendo en cuenta todas las circunstancias. Hicimos eso a lo que le llaman “competir”, termino que a mí, personalmente, no me gusta usar, ya que al primero que recuerdo usar ese término es a cierto personajillo mellado que… hasta aquí voy a leer. Creo que tan bién estuvimos que en otro universo paralelo, donde los arbitros son parciales y la suerte nos sonrie un poquito solo, pudimos empatar al menos.

He escuchado y leído que el Betis jugó mal, que la defensa estuvo floja y cosas similares. Incluso he llegado a escuchar, al Sancho Panza del mellado, preguntar “¿qué es lo que le pasa hoy a Natan y a Bartra?” durante la retransmisión del partido y casi sonando a que se echaba las manos a la cabeza. Pues yo se lo voy a decir: salvo la condición física particular de ese día —que nunca es la misma en dos partidos—, lo que les pasaba a Natan y Bartra es que estaban jugando contra uno de los mejores equipos del planeta. Y, no contentos con eso, encima les jugamos de tú a tú, como es normal en este Betis de Pellegrini y como nos gusta a la mayoría en la acera verdiblanca de la ciudad.

Hay equipos que juegan con cinco defensas y dos medios defensivos, arrancan un punto con gol en propia puerta del contrario y sus aficionados salen de sus madrigueras. En nuestra acera preferimos la alegría.

No quisiera perder mucho tiempo con el arbitraje; sin embargo, es imposible mantenerse en silencio ante el enésimo atraco de la temporada, del siglo, de la historia… Y si, es posible que un colegiado cometa un error, es imposible que sean unos cuantos y siempre a favor del mismo. Solo dos pequeñas notas: el domingo, un dia después, no se pita un penalti que reúne las mismas condiciones que el penalti de Bartra —las mismas—. Y la segunda es resaltar la jugada en la que deja de aplicar la ley de la ventaja porque hay alguien del Barcelona en el suelo, siendo un ataque prometedor de Antony. La resalto porque no tiene sentido, pero no voy ni a entrar al trapo. Lo que el señor colegiado nos desee, que Dios se lo multiplique.

Sonó el pitido final; también sonó la bocina en el pabellón. Y es hora de volver a casa, de volver a lo nuestro, de volver a unos rivales donde la diferencia —diferencia de presupuesto, diferencia de trato arbitral, diferencia de trato fiscal, diferencia de trato gubernamental— no es tan sideral. Volver a lo nuestro porque, sin ninguna duda, cada día que pasa estoy más convencido de que esto parece una verdadera FARÇA.

Deja un comentario

Scroll al inicio