Peña Bética Twitter Betis
Una victoria que nos marca el camino.
Opinión creada por ✍️PACO CORDERO @pakordelius
La victoria ante el Elche no es solo un resultado más en el calendario del Real Betis. Es, sobre todo, una fotografía nítida de lo que puede y debe ser el equipo en lo que resta de temporada: competitivo, reconocible y consciente de sus propias limitaciones y virtudes, y gracias a la cual mantiene al equipo vivo en las tres competiciones. Sin alardes ni fuegos artificiales, el Betis cumplió, sumó y se reafirmó en una idea que el ingeniero lleva tiempo moldeando con paciencia y convicción.
El partido dejó dos nombres propios: Chimy Ávila y Aitor Ruibal.
Chimy con dos goles que pesan más por el contexto que por la estadística. El delantero argentino ha vivido una temporada incómoda, irregular, lejos de las expectativas que acompañaron su llegada. Sin embargo, ante el Elche apareció el Chimy que el Betis buscaba: intenso, oportunista, incómodo. Fue un guiño del fútbol, quizá también una despedida adelantada. Su posible salida en el mercado de invierno planea en el ambiente, y actuaciones como esta no hacen sino subrayar la paradoja: aportar cuando más dudas hay sobre su continuidad. Si acaba marchándose, lo hará dejando al menos la sensación de haber respondido cuando el equipo lo necesitaba.
Aitor volvió a demostrarnos que es el jugador de club que siempre se necesita y que tanto se echa de menos cuando no se tiene. Jugador polivalente que demuestra cada vez que salta al verde su valía. Quizás vivimos el pasado miércoles el partido en el que Aitor mostró más intensidad, tanta que contagió tanto a sus compañeros como a la grada.
Más allá de nombres propios, el triunfo sirve para recordar una realidad que define la temporada verdiblanca: el Betis sigue vivo en tres competiciones. Liga, Europa y Copa. No es un detalle menor. Mantenerse con opciones en todos los frentes exige una regularidad que no siempre luce, pero que se construye partido a partido. El reto ahora no es soñar en grande, sino sostenerse. Resistir cuando el calendario aprieta y cuando la plantilla se estira al límite. Tenemos por delante un mes de enero que va a ser fundamental, en el cual debemos mantenernos más unidos que nunca.
En ese camino, el Betis mira al futuro inmediato con una mezcla de prudencia y esperanza. La vuelta progresiva de jugadores importantes que han estado lesionados, junto al regreso de quienes han participado en la Copa de África, puede suponer un punto de inflexión. No se trata de prometer un salto espectacular, sino de recuperar profundidad, alternativas y experiencia. Detalles que, a estas alturas del curso, pueden marcar una diferencia definitiva.
El equipo, además, tiene algo que no se improvisa: un entrenador que lo conoce y lo tiene bien atado. Pellegrini no necesita grandes discursos para transmitir calma. Su Betis compite desde la estructura, desde la coherencia. No es un conjunto que viva de rachas emocionales, sino de una idea trabajada que se adapta sin perder identidad. Por eso, incluso en los momentos más grises, el proyecto no se tambalea, a pesar de los “relatos alarmistas” de parte de nuestra prensa local, que no deja de difundir que el entrenador no tiene lo suficientemente trabajado al equipo.
La victoria ante el Elche no invita al triunfalismo, pero sí a la confianza serena. El Betis sabe quién es, dónde está y qué puede aspirar a ser. El camino está marcado: competir, sostenerse en las tres competiciones y aprovechar los regresos para llegar al tramo decisivo con vida y argumentos. No es poco. En una temporada larga y exigente, a veces eso es exactamente lo que separa a los equipos hechos de los que solo lo parecen.