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Creo en ti, Betis. ¿Cómo no voy a creer, Dios mío?
Opinión creada por David Ortiz ✍️ @Waxi_betico
Tras las convulsas semanas que llevamos viviendo los béticos, con partidos cuyos resultados no han sido los que deseábamos, ha vuelto a aparecer la crispación. Salen de nuevo los haters del Real Betis Balompié, aunque digan que son del Betis.
Yo entiendo y comprendo que se pueda hacer crítica, y que estemos todos muy enfadados tras los últimos resultados: comenzando con el empate a uno frente al Rayo Vallecano y terminando con el empate en el gran derbi frente al eterno rival, el Sevilla FC. Un empate que supo a derrota. Un empate que generó crispación, enfado y hartazgo en la hinchada.
Cierto es que nos llevamos un punto, pero, como digo, supo más a derrota que a empate.
Tras esto llegó el encuentro en el Coliseum frente al Getafe CF, donde el Betis no estuvo mal en la primera parte. Se vieron algunas jugadas para adelantarse en el marcador, pero lo cierto es que el rival acertó en dos acciones puntuales y se puso 2-0. Ese fue el resultado con el que llegamos al final del partido, algo que también frustró y enfadó bastante a la afición.
A mí, en concreto, lo que más me frustra es la sensación de inacción del equipo en el terreno de juego, teniendo toda una segunda parte por delante para intentar revertir el marcador o, al menos, pelearlo.
Después llegó la competición europea para enfrentarnos al Panathinaikos FC, el equipo dirigido por Rafael Benítez. Un equipo que, a priori, demostró ser inferior a nuestra plantilla y que terminó llevándose el partido con un gol de penalti, en una de las pocas acciones que tuvieron los griegos.
Pero esto no puede ser excusa. No podemos poner paños calientes ante la ineficacia de esta plantilla, que incluso jugando con un hombre más durante más de media hora no fue capaz de adelantarse en el marcador ni siquiera de poner realmente en peligro al meta rival.
Hay que pedir mucho más a este Betis.
Pero también hay algo que me gustaría comentar, algo que quizás ya he dicho en otras ocasiones: el modo autodestructivo que tiene la afición del Betis, o al menos una parte de ella.
Señoras y señores, estamos enfadados, sí. Pero también tenemos motivos para confiar y creer en esta plantilla y en este entrenador. Por mucho que algunos se empeñen en faltar al respeto, menospreciar e incluso insultar a nuestros jugadores, a nuestro entrenador o a los miembros del cuerpo técnico, este equipo se ha ganado que confiemos en él.
Todas las temporadas hemos sufrido baches deportivos y resultados adversos, pero al final se han cumplido los objetivos. Algo que, curiosamente, tampoco es valorado por cierta parte del graderío. Parece que ir a Europa es algo cotidiano, cuando en realidad llevamos seis años consecutivos jugando competición europea, algo que es mérito del entrenador, de los dirigentes del club y del cuerpo técnico.
Tenemos por delante dos partidos muy importantes, pero vayamos paso a paso. Centrémonos primero en el partido del domingo, donde nos enfrentamos al RC Celta de Vigo, un rival que nos persigue en la clasificación y que está muy cerca de alcanzarnos.
Dejemos a un lado los debates, los comentarios y las corrientes de opinión que algunos medios se empeñan en alimentar para que cunda el pánico y se monte el caos. Porque al parecer molesta —y mucho— que el Betis esté donde está.
Empecemos por mañana domingo. Después llegará el jueves, otro jueves más jugando competición europea.
Y esta vez tenemos en nuestra mano, pese a que el resultado sea adverso por un solo gol, cruzar otra barrera. Una barrera que antes no habíamos conseguido y que puede llevarnos a una ilusión enorme para afrontar los objetivos tan bonitos que tenemos por delante.
El próximo jueves dejemos atrás todo lo ocurrido. Saquemos nuestra bufanda, cantemos el himno como siempre lo hacemos, miremos al cielo y demos las gracias a todos aquellos que nos inculcaron este sentimiento y esta pasión verdiblanca.
Porque el Betis, aunque nos haya dado algún que otro sufrimiento, también nos ha regalado muchas alegrías. Y creo que todavía lo va a seguir haciendo durante mucho tiempo.
En el mundo del fútbol es imposible pedir paciencia, pero en el mundo del Betis sí podemos pedir algo: unión.
Esa belleza verde y blanca con la que convivimos, la que hace que nuestro corazón lata más o menos deprisa según su devenir deportivo.
Llevemos al Betis a la gloria, hermanos béticos.
Vayamos a por otra gesta.
Vayamos a poner el nombre del Betis de nuevo en Europa.
Sí, otra vez en Europa. Aunque algunos no le den valor.
Llevemos el escudo de las trece barras más allá de las fronteras, más allá de La Liga y de la Copa del Rey. Vayamos a por la UEFA Europa League.
Seamos felices siendo béticos.
Cómo me acuerdo de mi Joaqui y de aquello que decía:
“No hay nada más bonito que hacer felices a los demás.”
Cómo me acuerdo también de aquellos béticos que ya no están. Si vieran la situación clasificatoria actual y la de las últimas temporadas, seguro que se emocionarían. Saltarían, sacarían la bufanda y gritarían: “¡Betis, Betis, Betis!”
Como debemos hacer todos mañana domingo y el jueves, para seguir haciendo grande a este club, esta historia y esta leyenda llamada Real Betis Balompié.
Yo creo en ti, Betis. ¿Cómo no voy a creer, viejos amigos?
Me has demostrado que eres capaz de lo mejor y de lo peor. Me has hecho llorar de alegría y de tristeza. Me has hecho creer que en aquella barandilla de Gol Norte terminaríamos como siempre, como estábamos acostumbrados… pero con el Betis nunca se sabe.
No pudo la guerra y no podrá nadie.
Mil veces alanceado, pero nunca muerto.
Mañana, más fuerte que nunca, con la mano en el corazón y los ojos vidriosos, alzaremos la voz para decir:
“Aquí estamos todos para cantarte tu canción,
estamos apiñados como balas de cañón.
Y es que no hay quien pueda con esta afición,
que aunque el último estuvieras siempre te ve campeón.”
BEEEEEEETIIIIIIISSSS
#CreoEnTiBetis